20 de mayo de 2013

Torta de Piña y Los Años 80



© Ana María Amenábar Chimenti 2013. Todos los derechos reservados, prohibida su reproducción parcial o total.

La década de los 80 fue inolvidable, especialmente porque viví toda mi adolescencia. Esa adolescente rebelde, crítica, independiente, cuestionadora que usaba las orejas como colador de la que colgaban aros, en cuello collares y de las muñecas,pulseras, era yo. Que quieren que les diga,  en esa época  cualquier cosa se podía esperar de mi, sin duda era muy ecléctica Por supuesto que no podía dejar de andar con mi clásico walkman Sony  en el que escuchaba a los idólos del momento como Madonna, Cindy Lauper, Guns and Roses, Soda Estereo, Simple Minds, U2, The Cure, Depeche Mode y muchos más los que con su su estilo atípico eran una atracción y una inspiración total.

Me encantaba ver Magnetoscopio Musical, Extrajóvenes, Candy, The Dukes of Hazzard, Los Magnícficos, Mac Gyver, El Renegado, El Lobo del Aire, Dra Queen, etc. Pero la serie que no me perdía por nada del mundo era Miami Vice, me acuerdo que la veía en la noche tomando una Free  o Tab escondida de mis papás, me pasaba el día formulando la estrategia para poder verla sin que me descubrieran.


© Ana María Amenábar Chimenti 2013. Todos los derechos reservados, prohibida su reproducción parcial o total.

Nos vestíamos con pantalones amasados anchos con colores fluor que mataban, usabamos zapatos pluma, las zapatillas North Star,Topper o Puma. Las marcas del momento eran Feroucci con su logo inconfundible (el angelito regordete rococo), Ellus, Umbralle, Marie Claire y Jorge Barros Edwards, esta última era la marca de las "niñas buenas" por decirlo de alguna manera, a mamá le encantaba, pero a mi no, sin duda, prefería algo más "Dark".

Las comidas en las casas eran muy simples y sin complicaciones. A nivel profesional se estilaba una presentación circular combinada con figuras geométricas. Se usaban las salsas espejos y gotas de colores las que contrastaban, enmarcaban y resaltaban la preparación principal del plato.

El elemento decorativo más usado durante los 80 fue la clásica roseta de cáscara de tomate... ¿Quién podría olvidarla? Era la estrella del momento sin discusión, no existía plato, bandeja de canapé, carne o fuente ensalada sin que estuviera presente, fue todo un ícono.


© Ana María Amenábar Chimenti 2013. Todos los derechos reservados, prohibida su reproducción parcial o total.

Esta torta de piña con marrasquino me hace recordar las celebraciones familiares, estaba siempre presente junto a las clásicas cáscaras de naranjas rellenas con gelatina de colores cortadas en gajos. Esta combinación de sabores y colores iban muy "ad hoc" con la moda de la época, destacándose por sus colores fuertes, llamativos y contrastantes los que no podían pasar desapercibidos, eran preparaciones muy alegres y vistosas.

El marrasquino me trasporta a los años 80 en que era la guinda de la torta de la mayoría de las preparaciones. Se usaba mucho en tragos, masas dulces, carnes y postres. Hoy lo vemos como algo poco atractivo, poco elegante y popular. Pero no hay que olvidar que fue un clásico de la época y tuvo un lugar importante dentro de la historia de la decoración de esos años.

Las tortas se remojaban con el jugo de la fruta en tarro o con jugo de naranja. Hoy pensar en remojar una torta con el jugo de la fruta en conserva es poco recomendable o más bien impensable, por el peligro que se corre, porque puede fermentar, producir bacterias y avinagrarse, pero al fin y al cabo se usaba y la torta quedaba con ese sabor único y característico.

Después de hacer esta torta me senté a comerla y quedo sólo la mitad.
Mientras escribía en mis audífonos sonaban  Simple Minds - See The Lights  y la música de Miami Vice.



Torta de Piña
(para1 bizcocho de 24 cm y 1 de 20 cm)

Bizcochuelo
9 huevos
220 g azúcar
270 g de harina con polvos cernida
Vainilla
Papel mantequilla para forrar el molde

Remojo
Jugo de la piña

Relleno 
1 l de crema
100 g de azucar
3 tarros de piña en conserva
Marrasquino estilados para decorar


Precalentar el horno a 180°C. Forrar los moldes con el papel mantequilla, reservar.

Para el Bizcochuelo: Batir las claras a nieve, agregar el azúcar,añadir las yemas y la vainilla, dejar de batir e incorporar la harina cernida con movimiento envolventes. Dividir la mezcla en los dos moldes de tal manera que queden cubiertos hasta 3/4 partes.  Llevarlos al horno y hornearlos durante 45 minutos aproximadamente o hasta que estén dorados  y al introducir un mondadientes este salga seco.

Montaje
Retirar los bizcochcuelos del horno y dejarlos enfriar. Dividirlos en 3 capas. Reservar

Batir la crema con el azúcar hasta que esté firme. Reservar.

Separar la piña del jugo y guardar el jugo Picar la mitad de la piña en trozos pequeños y reservar el resto para la decoración.

Remojar los bizcochos con el jugo de la piña, Esparcir un poco de piña picada, cubrir con crema batida cubrir con el otro bizcocho, remojar con el jugo de piña cubrir con piña picada, luego con crema y repetir este proceso hasta que terminar con los bizcochos.

Cubrir la torta con la crema que sobra,  decorar con rodajas de piña y marrasquino. Refrigerar y servir bien helada.



9 de mayo de 2013

Día de la Madre: Pollo glaseado con Wild Hibiscus


© Francisca Amenábar Chimenti 2013. Todos los derechos reservados, prohibida su reproducción parcial o total.

Una buena forma de celebrar a las madres es regalonearlas con una comida hecha con las propias manos y con ingredientes que sorprendan. En este post queremos recomendarles Wild Hibiscus para darle a tu mamá algo especial y diferente.

Wild Hibiscus es importado por Palais Gourmet y pueden comprarlo en su web o en Cardamomo, Bética y Pastamore. El producto consiste en flores de hibiscus salvajes en almíbar, provenientes de Australia y 100% orgánicas. Tienen las mismas propiedades que los berries aportando Vitamina C, antioxidantes, ayuda con los problema gastrointestinales, reduce el riesgo de enfermedades degenerativas y cardiovasculares, libre de gluten y no tiene componentes alergénicos.

La consistencia de las flores es firme, lo que permite manipularlas con facilidad, decoran de maravilla un plato y entregan un sabor único a preparaciones dulces como saladas. Un sabor dulce y ácido, que en esta ocasión hemos usado para glasear un pollo al horno.

Por lo demás, les puedo decir que la salsa queda mundial. Cuando la preparé se la di a probar a varias personas y, especialmente las mujeres, la amaron. Podría decir que está totalmente aprobada para celebrar a quién nos ha traído al mundo o ¿por qué no? a esa mujer que ha sido nuestra guía y acompañante en el camino.

1 de mayo de 2013

Pan de Nuez y Miel


© Ana María Amenábar 2013 . Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción.

Un buen pan de nueces y miel acompañado con un café expreso o un te verde y jazmín es un deleite otoñal para esos días fríos. Estamos a fines de la temporada de uno de los frutos secos más consumidos en el mundo, por lo que decidí ponerme manos a la obra y preparar esta clásica e inolvidable receta. 

En este caso quise darle mayor personalidad al protagonista de esta historia tostando los lóbulos ondulados de las la nueces, así revelarían todo su carácter y liberarían las notas de frutos secos con un toque amargo a nicotina que al ser combinado con miel queda perfecto.

El sabor de la miel de abeja es único y me encanta. La consumo mucho durante el invierno para aliviar el dolor de garganta que me persigue, la prefiero antes que el azúcar porque tiene menos calorías, buenas propiedades medicinales y un buen aporte de nutrientes. Lo mejor de todo es que podemos reemplazar el azúcar de las recetas por miel sin problema y obtendremos como resultado un producto con una calidad  muy superior.

Esta vez me acompañó Snow Patrol con Chasing Cars.


Pan de Nuez y Miel
(Para 1 molde rectangular mediano)

3 huevos
1 taza de azúcar o sucralosa
1/2 taza de mantequilla a temperatura ambiente
500 g de miel de abeja líquida
5 tazas de harina con polvos de hornear cernida
11/4 taza de nueces picadas
1 cucharadita de canela en polvo
Pizca de nuez moscada


Precalentamos el horno a 170°C. 

Enmantequillamos y enharinamos el molde rectangular o lo forramos con papel mantequilla.

En un bol batimos la mantequilla hasta que esté cremosa. Añadimos el azúcar o sucralosa, los huevos, la miel, la canela, la nuez moscada. Dejamos de batir y con movimientos envolventes incorporamos las nueces y la harina.

Vaciamos la mezcla en nuestro molde y cocinamos durante 50 minutos a 1 hora o hasta que al enterrar un brocheta de bamboo salga seco.

Retiramos del horno y lo desmoldamos sobre una rejilla para enfriar.

Nota: Para tostar las nueces colocamos los lóbulos sobre una lata de horno y las horneamos durante 15 a 180°C. Cuidando que no se quemen.



14 de abril de 2013

Humitas a la Chilena


© Ana María Amenábar 2013 . Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción.

Humitas es como le llamamos en Chile, tamales o hallacas les llaman en otros países de América Latina. Existen algunas diferencias entre unas y otra, pero el personaje principal de esta historia  siempre  será el maíz o el choclo. Los dorados granos que cubren la mazorca se rallan, extrayendo así toda su pulpa lechosa con la que se elaborara una pasta suave, tierna, sazonada sutilmente con un frito de cebolla y albahaca. Con esta deliciosa mezcla rellenaremos las "chalas" u hojas que envuelven uno de los cereales más preciados y antiguos del nuevo mundo. Finalmente las cocinaremos en abundante agua o también las podemos tostar.


© Ana María Amenábar 2013 . Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción. 


Mi gusto por las humitas comienza durante mi infancia cuando las probé por primera vez cubiertas con azúcar, fue amor a primera vista porque ¿A qué niño no le gusta lo dulce?... Recuerdo que me encantaron y desde entonces han formado parte de mi alimentación.

A lo largo de los años conocí distintas maneras de comerlas: humitas con azúcar flor, humitas con ensalada chilena (tomates con cebolla) y ají verde, humitas con tomate aceite y sal,  esta última es mi preferida.

Me encanta preparar una buena cantidad de humitas, porque puedo congelarlas y comerlas durante el frío invierno acompañadas de tomate y salsa de ají.


 © Ana María Amenábar 2013 . Todos los derechos reservados. Prohibida su reproducción.


Les dejo esta receta ancestral que heredamos de nuestros antepasados indígenas latinoamericanos. Existen dos técnicas básicas para la elaboración de las humitas que son " Humitas cocidas en olla", es menos elaborada porque la pasta de choclo se cocina en una olla y se evita el tener que estar rellenando las hojas y armando los paquetes. La otra técnica es la tradicional, la más usual y es la que les he presentado hoy. A mi juicio es como mejor quedan.

Esta vez la canción que me acompañó fue Love The Way You Lie con Eminen Feat. Rihanna.


Humitas
(para  8 a 10 humitas)

8 choclos chocleros con las hojas o chalas
3 cucharadas de aceite
1 cebolla rallada o picada fina
1 cucharadad de aji de color o páprika
1/4 cucharadita de sal
1/4 cucharadita de azúcar
5 hojas de albahaca picada fina

Rallamos los choclos y los reservamos.

En una olla calentamos el aceite, agregamos la cebolla, la sofreímos . Añadimos el ají de color o la páprika, revolvemos. Retiramos del fuego y vaciamos el choclo rallado a la mezcla de la cebolla, sazonamos con la sal, el azúcar y la albahaca. Revolvemos bien y reservamos.

Juntamos la base de 2 hojas de choclo, rellenamos cada par con una cantidad regular de pasta de choclo, las doblamos hacia adentro, cubriendo el relleno de forma que queden cruzadas encima del relleno Con tiras delgadas de pita o con tiras de la misma hoja atamos y cocinamos en agua hirviendo durante 30 minutos. Servimos nuestras humitas calientes, las podemos espolvorear con azúcar granulada y dorarla con el soplete.


2 de abril de 2013

Muffins con Higos




© Francisca Amenábar Chimenti 2013. Todos los derechos reservados, prohibida su reproducción parcial o total.


Muffins con Higos.
12 unidades.

5 huevos
250 gr. de harina con polvos de hornear *
50 gr. de maicena
3/4 tazas de leche
100 gr. de mantequilla
1 cdta. de vainilla
1/2 taza de splenda o similar
50 gr. de queso de cabra rallado
6 higos

Precalentar el horno a 180ºC.
Batir los huevos, incorporar la mantequilla a tº ambiente, la vainilla. 
Agregar la splenda, harina, maicena y queso de cabra.
Distribuir en moldes para muffins con cápsulas de papel.
Hornear por 20-25 minutos o hasta que empiecen a dorarse.Es importante sacarlos del horno apenas estén listos para que no se resequen.

*El tamaño de los huevos puede variar, por lo que si la mezcla está muy muy líquida, se recomienda agregar un poco más de harina. Debe quedar espesa (no dura).